Cansado por mil batallas perdidas,
derrotado y en compañia de mi vida,
pero aún sigo vivo...
aún no está todo perdido.
-Sergi Bosch
Bienvenidos al país sin fronteras
Todo lo escrito rompe las fronteras de la libertad, son muestras de mis sentimientos y la verdad es que lamento que sólo me inspire la tristeza. No obstante, espero que os gusten mis textos/relatos, y si es posible, que os lleven a reflexionar. Un saludo.
jueves, 17 de marzo de 2011
Heroísmo.
Es la debilidad de la fuerza, quiere dejar su lucha pero no está preparado para hacerlo, lo que le lleva a un círculo vicioso de intentar cesar en su empresa del heroísmo para luego recaer ante las circunstancias de la vida… o mejor dicho del amor. ¿Qué pasa cuándo ser buena persona es tu droga? Cuando estás chapado con buenos sentimientos y forjado con buenas intenciones, un corazón que late por una persona aparte de su propietario, con sus defectos.
El guerrero se levanta del suelo, en el que está arrodillado, humillado, suplicaba por una mentalidad diferente, por conseguir la indiferencia ante el mundo y el resto de personas que tanto ansía pero que nunca consigue. Es una de sus muchas batallas internas, es una victoria indefinida, una derrota no muy clara, pero que se provoca por su falta y por su exceso de determinación. Su armadura, llena de grietas y de un aspecto muy humilde no es más que el reflejo de que no es el típico héroe de cuentos para niños, es una persona diferente que sueña con ser normal, es una persona increíble que sueña con ser común, un buen corazón que ansía ser neutral o quizás corrupto. Cansado de su bondad, se mantiene recto, con la espada apoyada en su espalda, su mirada, al igual que su vida, está perdida. Perdida ante una vida de servidumbre a un carácter con el que le ha tocado nacer, un carácter por el que le critican y por el que otras personas viven.
Pero no es un héroe de un cuento de niños, es consciente que nunca será el guerrero portador de un estandarte simbólico de esperanza de los cuentos que le contaba su madre de pequeño.
La hoja de la espada está llena de sangre, reciente, de una batalla que ha tenido lugar hace un par de horas. De ambos ojos, limpiando la ceniza que parcialmente cubre su rostro, el sendero de las lágrimas por las vidas sesgadas es aún una prueba más de cuan diferente es del resto de asesinos con poderes militares. Mentiría al decir que no le importa, que es su trabajo, que es un soldado y que tiene que obedecer, pero también estaría mintiendo si pensara que es lo que más le ocupa la mente, pues en el corazón de cada gran hombre siempre hay una gran mujer. Irónicamente, lucha por el pueblo que la ha condenado a la esclavitud, pero el amor no entiende de razas ni de posiciones sociales. Orgullo, valentía y honor, ojala su rey fuera así, pero no. El máximo dirigente del país le chantajea como quiere con la libertad de su amada, que acostumbrada a su vida de esclava ya se ha olvidado de todo, incluso de su propio derecho a vivir como una mujer libre. Más hecho pedazos que su armadura, está su corazón, pero el guerrero tiene un fuerte motivo por el que luchar, y sus esfuerzos pueden ser la salvación de la vida de ambos; lleva la carga de dos personas en un cuerpo que apenas se sostiene en pie.
Continuará...
-Sergi Bosch
El guerrero se levanta del suelo, en el que está arrodillado, humillado, suplicaba por una mentalidad diferente, por conseguir la indiferencia ante el mundo y el resto de personas que tanto ansía pero que nunca consigue. Es una de sus muchas batallas internas, es una victoria indefinida, una derrota no muy clara, pero que se provoca por su falta y por su exceso de determinación. Su armadura, llena de grietas y de un aspecto muy humilde no es más que el reflejo de que no es el típico héroe de cuentos para niños, es una persona diferente que sueña con ser normal, es una persona increíble que sueña con ser común, un buen corazón que ansía ser neutral o quizás corrupto. Cansado de su bondad, se mantiene recto, con la espada apoyada en su espalda, su mirada, al igual que su vida, está perdida. Perdida ante una vida de servidumbre a un carácter con el que le ha tocado nacer, un carácter por el que le critican y por el que otras personas viven.
Pero no es un héroe de un cuento de niños, es consciente que nunca será el guerrero portador de un estandarte simbólico de esperanza de los cuentos que le contaba su madre de pequeño.
La hoja de la espada está llena de sangre, reciente, de una batalla que ha tenido lugar hace un par de horas. De ambos ojos, limpiando la ceniza que parcialmente cubre su rostro, el sendero de las lágrimas por las vidas sesgadas es aún una prueba más de cuan diferente es del resto de asesinos con poderes militares. Mentiría al decir que no le importa, que es su trabajo, que es un soldado y que tiene que obedecer, pero también estaría mintiendo si pensara que es lo que más le ocupa la mente, pues en el corazón de cada gran hombre siempre hay una gran mujer. Irónicamente, lucha por el pueblo que la ha condenado a la esclavitud, pero el amor no entiende de razas ni de posiciones sociales. Orgullo, valentía y honor, ojala su rey fuera así, pero no. El máximo dirigente del país le chantajea como quiere con la libertad de su amada, que acostumbrada a su vida de esclava ya se ha olvidado de todo, incluso de su propio derecho a vivir como una mujer libre. Más hecho pedazos que su armadura, está su corazón, pero el guerrero tiene un fuerte motivo por el que luchar, y sus esfuerzos pueden ser la salvación de la vida de ambos; lleva la carga de dos personas en un cuerpo que apenas se sostiene en pie.
Continuará...
-Sergi Bosch
miércoles, 16 de marzo de 2011
Porque un vídeo vale más que mil imágenes.
Aladdín:
Yo te quiero enseñar
un fantástico mundo,
ven princesa y deja a tu corazón soñar.
Yo te puedo mostrar
cosas maravillosas
ven princesa y dejate llevar
a un mundo ideal.
Un mundo ideal.
Un mundo en el que tú y yo
podamos decidir como vivir
sin nadie que lo impida.
Jasmín:
Un mundo ideal,
que nunca pude imaginar.
Dónde ya comprendí que junto a tí,
el mundo es un lugar para soñar.
Aladdín:
El mundo es un lugar para soñar.
Jasmín:
Fabulosa visión,
sentimiento divino.
Voy volando contigo
hacia un nuevo amanecer.
Un mundo ideal.
Aladdín:
Mira bien lo que hay.
Jasmín:
Allí mil cosas voy a ver.
Aladdín:
Conteniendo el aliento.
Jasmín:
Soy cómo un haz de luz, que lejos va y nunca más podrá volver atrás.
Aladdín:
Un mundo ideal
Jasmín:
Cada vuelta es sorpresa.
Aladdín:
Un horizonte a descubrir.
Jasmín:
Cada instante es un sueño.
Ambos:
Un mundo para tí, para los dos
llévame a dónde sueñes tú.
Aladdín:
Un mundo ideal.
Jasmín:
Un mundo ideal.
Aladdín:
Que compartir.
Jasmín:
Que compartir.
Aladdín:
Que alcanzar.
Jasmín:
Que contemplar.
Ambos:
Tú junto a mí.
lunes, 14 de marzo de 2011
Todo lo que deseo.
Todo lo que deseo...
Eres tú, besarte a la luz de las estrellas y recordarte que siempre serás bella. Recordarte que iluminas mi vida más que el Sol, que me haces respirar más que el aire, que me haces volar más que el viento, que me haces perderme más que unas olas traicioneras en el mar, que incendias mi ser y mi corazón más que el mismo fuego, que despistas en mi la chispa de vivir más que cualquier rayo.
Me gustaría poder convencerte de que el miedo que nos separa es la espada más afilada que jamás se ha forjado, me gustaría poder confirmarte que podemos hacer como que esa espada nunca ha existido. Pero ahora mismo no me haces volar, me haces naufragar en un mar a tu voluntad, y soy náufrago sin tu piedad. Soy náufrago por aguas peligrosas, por mil penas tormentosas, náufrago por el sentimiento que nos transmiten las rosas, por ignorar algunas pequeñas cosas. Y lo que te pido es la verdad, porque estoy perdido en un mundo de sensaciones, porque soy un albatros en un océano de confusiones. La luz de tu faro está apagada y no puedo evitar sentirme perdido, lucho por gritar desde el agua y que ahí, en tierra, me escuches. No obtengo tu respuesta, y siento como se me cae el peso del mundo una vez más. Un latido, vaya, parece que aún no está todo perdido, parece que tengo que seguir la voluntad de lo que mi corazón sin mi permiso ha decidido, llegar a tu corazón y hacerle despertar de su pesadilla a besos, porque yace en el suelo roto con un sentimiento aparentemente muerto, agotado en una súplica eterna llena de rezos. Quiero que te quede claro que mi amor es la cura, que nuestros besos serían la locura, y que en un ciclo infinito de felicidad acabaríamos perdiendo la cordura que nunca hemos poseído y que nunca nos ha caracterizado.
No me arrepiento de nada porque ahora te conozco por ser como soy y porque me ha pasado todo lo que en el pretérito está narrado, separado del presente en el que esto te escribo y separado a su vez del futuro en el que tal vez se junten nuestros latidos. No quiero que se vuelva a romper, no quiero verle en el suelo y sentir que no puedo más, no quiero volver a sentir la agonía de despertar cada día con el vacío de que te he perdido, de nuevo, no quiero ver a mi corazón arrastrarse por sobrevivir a una carga que le viene demasiado grande, no quiero otra cicatriz más que demuestre mi valentía por amar, no quiero tener que esperar más por un sentimiento mutuo que no sé cuando va a llegar. No es una amenaza, es una mentira que deseo que no acabe siendo cierta. Tú y yo, esa es mi verdad, tú y yo, ese es mi deseo y de mi corazón, mi voluntad.
-Sergi Bosch
Eres tú, besarte a la luz de las estrellas y recordarte que siempre serás bella. Recordarte que iluminas mi vida más que el Sol, que me haces respirar más que el aire, que me haces volar más que el viento, que me haces perderme más que unas olas traicioneras en el mar, que incendias mi ser y mi corazón más que el mismo fuego, que despistas en mi la chispa de vivir más que cualquier rayo.
Me gustaría poder convencerte de que el miedo que nos separa es la espada más afilada que jamás se ha forjado, me gustaría poder confirmarte que podemos hacer como que esa espada nunca ha existido. Pero ahora mismo no me haces volar, me haces naufragar en un mar a tu voluntad, y soy náufrago sin tu piedad. Soy náufrago por aguas peligrosas, por mil penas tormentosas, náufrago por el sentimiento que nos transmiten las rosas, por ignorar algunas pequeñas cosas. Y lo que te pido es la verdad, porque estoy perdido en un mundo de sensaciones, porque soy un albatros en un océano de confusiones. La luz de tu faro está apagada y no puedo evitar sentirme perdido, lucho por gritar desde el agua y que ahí, en tierra, me escuches. No obtengo tu respuesta, y siento como se me cae el peso del mundo una vez más. Un latido, vaya, parece que aún no está todo perdido, parece que tengo que seguir la voluntad de lo que mi corazón sin mi permiso ha decidido, llegar a tu corazón y hacerle despertar de su pesadilla a besos, porque yace en el suelo roto con un sentimiento aparentemente muerto, agotado en una súplica eterna llena de rezos. Quiero que te quede claro que mi amor es la cura, que nuestros besos serían la locura, y que en un ciclo infinito de felicidad acabaríamos perdiendo la cordura que nunca hemos poseído y que nunca nos ha caracterizado.
No me arrepiento de nada porque ahora te conozco por ser como soy y porque me ha pasado todo lo que en el pretérito está narrado, separado del presente en el que esto te escribo y separado a su vez del futuro en el que tal vez se junten nuestros latidos. No quiero que se vuelva a romper, no quiero verle en el suelo y sentir que no puedo más, no quiero volver a sentir la agonía de despertar cada día con el vacío de que te he perdido, de nuevo, no quiero ver a mi corazón arrastrarse por sobrevivir a una carga que le viene demasiado grande, no quiero otra cicatriz más que demuestre mi valentía por amar, no quiero tener que esperar más por un sentimiento mutuo que no sé cuando va a llegar. No es una amenaza, es una mentira que deseo que no acabe siendo cierta. Tú y yo, esa es mi verdad, tú y yo, ese es mi deseo y de mi corazón, mi voluntad.
-Sergi Bosch
Único.
Sólo se oye mi respiración y los latidos de mi cansado corazón. Acostumbrado a mi vida, ya ni me quejo. Me abrazo las rodillas y cierro los ojos, intentando ver algo real, con el fuerte deseo de descubrir algo que atraviese las mentiras, porque al final siempre lo que importa es la verdad, un concepto que cambia según qué puntos de vista. Siento que resistir ya es rutina, que las diferencias que me bendicen como único me condenan como... diferente. ¿Envidia? ¿Odio? Son las posibles razones que procesa mi ser, y tengo que reconocer, por mucho que me pese, que quizás es algo que nunca llegue a saber.
Recordando una lección ya olvidada, me levanto y sigo caminando. Con ojo crítico me voy dando cuenta de que todos son clones, pero que poseen un atisbo de autenticidad escondido, miedo a ser como realmente son, se comportan siguiendo un patrón común.
Poco a poco voy dejando la ciudad, aunque apenas he caminado. Cuando me quiero dar cuenta, estoy al borde de un acantilado, con el mar gris a sólo unos pasos y el horizonte en el infinito, pero no estoy sólo, me acompaña gente como yo, gente auténtica, con sus defectos y sus virtudes.
De pronto volvemos a estar en la misma hierba, tumbados. Toda carga se hace más llevadera cuando tienes amigos que te ayudan a recogerla cuando cae, todo momento feliz es mayor en compañía. Es en ese momento, cuando miro a esa persona tan especial a los ojos y ella me devuelve la mirada, no hace falta decir nada, ambos sabemos ahora que la espada más afilada es el miedo.
-Sergi Bosch
Recordando una lección ya olvidada, me levanto y sigo caminando. Con ojo crítico me voy dando cuenta de que todos son clones, pero que poseen un atisbo de autenticidad escondido, miedo a ser como realmente son, se comportan siguiendo un patrón común.
Poco a poco voy dejando la ciudad, aunque apenas he caminado. Cuando me quiero dar cuenta, estoy al borde de un acantilado, con el mar gris a sólo unos pasos y el horizonte en el infinito, pero no estoy sólo, me acompaña gente como yo, gente auténtica, con sus defectos y sus virtudes.
De pronto volvemos a estar en la misma hierba, tumbados. Toda carga se hace más llevadera cuando tienes amigos que te ayudan a recogerla cuando cae, todo momento feliz es mayor en compañía. Es en ese momento, cuando miro a esa persona tan especial a los ojos y ella me devuelve la mirada, no hace falta decir nada, ambos sabemos ahora que la espada más afilada es el miedo.
-Sergi Bosch
viernes, 11 de marzo de 2011
Sin control.
Sin frenos en la carretera de la perdición,
sin control en una vida de confusión.
A veces, sólo a veces, me pregunto el valor
de lo que espero y el precio de mi espera.
La vida me ignora y por mi no llora,
¿ésto es amor de antes o de ahora?.
-Sergi Bosch
sin control en una vida de confusión.
A veces, sólo a veces, me pregunto el valor
de lo que espero y el precio de mi espera.
La vida me ignora y por mi no llora,
¿ésto es amor de antes o de ahora?.
-Sergi Bosch
martes, 8 de marzo de 2011
Sangre y Veneno: Las promesas.
El muñeco despierta, abre lentamente los ojos y se toma unos momentos para observar donde está. Se sienta y gira la cabeza a ambos lados, algo confuso porque sólo consigue ver una extensión plana de hierba y rosas que se funde con el horizonte. Desde el centro de su corazón se forma el calor, las heridas están curándose y le invade una sensación de extrema felicidad. Se sorprende sonriendo, pues no recordaba haber nacido con labios. El veneno ha desaparecido en su mayoría, se salva una gota en la grieta más profunda de su corazón, esperando a su momento. El calor también se proyecta desde atrás y golpea su espalda con delicadeza. Vuelve la vista hacia su espalda y su corazón enloquece, palpitando amor y transmitiendo pasión y ternura en su sangre, pues la muñeca de la sonrisa perfecta le mira como si él fuera su mundo, su única estrella en un manto nocturno cubierto. No hace falta decir nada que ambos corazones no estén diciendo ya, pues se oye cada latido con un eco imposible para tratarse de un lugar abierto. El muñeco la mira a los ojos y observa el infinito y la eternidad, siente que sus sueños están al alcance de su mano. Una bonita promesa ilumina sus sentimientos. Algo les atrae, se acercan poco a poco hasta que juntan sus labios en un delicado beso, ambos sienten la sonrisa y el alivio del otro, parece que por fin han encontrado lo que tanto tiempo llevaban buscando, aunque no se puede decir que los errores fueran en vano, porque les han hecho ser lo que son ahora, son exploradores de mil amores y mil fracasos.
Desconoce el paso del tiempo, pero se alejan un poco y siente aún la tentación casi inevitable de la necesidad de besarla. La muñeca le agarra fuerte de la mano y lo conduce a la nada, pues allí no hay nada más que hierba. Al muñeco no le importa, porque sabe que él sera feliz en cualquier lugar si ella está a su lado. Son opuestos e iguales al mismo tiempo. Una voz muy dulce le susurra al oído que cierre los ojos y el muñeco, emocionado, hace caso. Al cabo de unos segundos la misma voz le pide que los abra, que tiene algo para él. Impresionado, mira ahora a un paisaje completamente distinto, es un bosque, una cascada y un camino de altas rosas. Empiezan a caminar juntos de la mano y ambos extienden la mano libre para acariciar cada rosa. Su tacto es suave, tierno y cargado de esperanzas. Progresivamente, el muñeco nota más asperas las flores, y hace como que lo ignora, aunque no consigue quitárselo de la cabeza, hasta que inexplicablemente, una le provoca una herida en la mano, que no para de sangrar. El rojo de los pétalos es cada vez más oscuro. Y aunque saben que se están haciendo daño, siguen avanzando sin disculparse. Los cortes le llegan ya al torso, siente que poco a poco muere, e irónicamente se intenta curar aunque sabe que ya no servirá de nada. Las flores, ahora teñidas de negro representan pesadillas diferentes cada una, pero con un sentido común; la pérdida. El bosque, que en un principio les llenaba de serenidad ahora les llena de desesperación.
El crepúsculo no deja que caiga la noche y el agua de la cascada, transparente y pura antaño, ahora posee un color rojo muy intenso y oscuro. Cada paso es agonía, los latidos que susurraban antes amor y pasión, ahora son débiles y cargados de melancolía, susurran rencor. Poco a poco las manos se separan, ahora sienten la necesidad de alejarse. A punto de morir, un sólo paso les separa de una tumba de lirios. Se miran a los ojos y las promesas yacen rotas por el camino que han dejado atrás, están cargados de rencor, pero coinciden en que es inevitable dar el paso final. Avanzan el último metro y ambos caen al suelo cubierto de lirios.
Consciente de su letargo, el muñeco acaba despertando en una ciudad destruída y sombría, con la luna roja y completamente muerta. Siente que no está vivo, al mismo tiempo que percibe que todo ésto le es familiar. Sin más motivos que huir de sus miedos, comienza a andar.
-Sergi Bosch
Desconoce el paso del tiempo, pero se alejan un poco y siente aún la tentación casi inevitable de la necesidad de besarla. La muñeca le agarra fuerte de la mano y lo conduce a la nada, pues allí no hay nada más que hierba. Al muñeco no le importa, porque sabe que él sera feliz en cualquier lugar si ella está a su lado. Son opuestos e iguales al mismo tiempo. Una voz muy dulce le susurra al oído que cierre los ojos y el muñeco, emocionado, hace caso. Al cabo de unos segundos la misma voz le pide que los abra, que tiene algo para él. Impresionado, mira ahora a un paisaje completamente distinto, es un bosque, una cascada y un camino de altas rosas. Empiezan a caminar juntos de la mano y ambos extienden la mano libre para acariciar cada rosa. Su tacto es suave, tierno y cargado de esperanzas. Progresivamente, el muñeco nota más asperas las flores, y hace como que lo ignora, aunque no consigue quitárselo de la cabeza, hasta que inexplicablemente, una le provoca una herida en la mano, que no para de sangrar. El rojo de los pétalos es cada vez más oscuro. Y aunque saben que se están haciendo daño, siguen avanzando sin disculparse. Los cortes le llegan ya al torso, siente que poco a poco muere, e irónicamente se intenta curar aunque sabe que ya no servirá de nada. Las flores, ahora teñidas de negro representan pesadillas diferentes cada una, pero con un sentido común; la pérdida. El bosque, que en un principio les llenaba de serenidad ahora les llena de desesperación.
El crepúsculo no deja que caiga la noche y el agua de la cascada, transparente y pura antaño, ahora posee un color rojo muy intenso y oscuro. Cada paso es agonía, los latidos que susurraban antes amor y pasión, ahora son débiles y cargados de melancolía, susurran rencor. Poco a poco las manos se separan, ahora sienten la necesidad de alejarse. A punto de morir, un sólo paso les separa de una tumba de lirios. Se miran a los ojos y las promesas yacen rotas por el camino que han dejado atrás, están cargados de rencor, pero coinciden en que es inevitable dar el paso final. Avanzan el último metro y ambos caen al suelo cubierto de lirios.
Consciente de su letargo, el muñeco acaba despertando en una ciudad destruída y sombría, con la luna roja y completamente muerta. Siente que no está vivo, al mismo tiempo que percibe que todo ésto le es familiar. Sin más motivos que huir de sus miedos, comienza a andar.
-Sergi Bosch
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